Historia

Las Guerras de Bakán es una novela de fantasía en la que he estado trabajando durante muchos años. La primera parte lleva por título "Sueños de Dragón". Espero que disfrutéis vosotros leyéndola tanto como yo escribiéndola.

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sábado, 16 de marzo de 2013

La Magia


Muy buen sabado a todos. Según las votaciones de esta semana, hoy toca hablar de la magia. Bueno, antes de nada, comentaros que es un tema que, de tratarlo a la profundidad debida, contendría cierto número de spoilers sobre la novela. Asi que, con vuestro permiso, hay cosas que me voy a guardar.

Me voy a centrar, especialmente, en las diferencias entre la magia humana y la magia élfica, pero también voy a dejar caer alguna cosilla sobre la magia de los otros Dioses y sobre los otros poderes. Vamos allá.


Antes de nada, un poquito de historia. 

No siempre ha habido magia en Bakán, ni en Astargia, ya puestos. Hace mucho, mucho, mucho tiempo, otro tipo de poder dominaba el mundo, también había otras razas, razas ahora extintas, razas que no se recuerdan y que han caído en el olvido. Este otro poder no tenía un nombre, pero era especial, único y propio de cada persona. Una persona - un Don. Y así era como funcionaba. Fue una época de grandes prodigios y grandes logros, de grandes avances y grandes descubrimientos. Una era en la que se construyeron grandes ciudades, con las que hoy sólo se puede soñar. Fue en esta época cuando se construyó Nardis, cuando se construyó la fortaleza del palacio de Ossián, cuando se edificó también el Santuario de Tyrsha de los bosques de Yshaunn. Maravillas arquitectónicas hoy día imposibles.

Pero todo llega a su fin. Y un día llegó la magia del Norn. Algo ocurrió, algo desconocido, algo que sumió aquel esplendor en las sombras, que lo derrumbó. Razas enteras se extinguieron por ello. Mermadas sus fuerzas, mermado su poder, en detrimento de aquel otro que había sido liberado en el Norn. Razas nuevas nacieron del caos, nuevas criaturas. El clima cambió radicalmente, se hizo más frío, mucho más frío, las nieves avanzaron. El otro poder, los otros Dones, perdieron su gloria, disminuyeron hasta casi desaparecer, quedando recluídos y aflorando de cuando en cuando en determinadas familias, heredados en líneas de sangre. Y llegó una era oscura. Mientras el mundo cambiaba y se habituaba a aquella magia nueva, más violenta, más incontrolable que los Dones anteriores. Las razas supervivientes tardaron siglos en dominar, comprender y aprender, mucho se perdió, pero también mucho se ganó. Así fue como la magia llego a Astargia, magia para los elfos y magia para los humanos, que aprendieron a controlarla, a someterla a sus designios. Se aprendió a identificar a los nuevos niños nacidos con el don de canalizar el nuevo poder, a enseñarles a manejarlo. Se vió que la magia humana y la élfica eran diferentes.

Magia élfica.

La magia élfica también recibe el nombre de Azabache Espiritual. Es un tipo de magia ligada al alma del mago que la ejecuta: helfshards. Los magos elfos canalizan el poder de la magia a través de sus almas, no requiere ningún tipo de componente material para funcionar, sólo mera fuerza de voluntad. Aunque no necesita componentes mágicos sí que puede almacenarse en cristales de roca para un futuro uso. Aunque es muy poca la cantidad de magia que puede guardarse en ellos. Los helfshard sólo usan la magia almacenada en cristales en situaciones realmente desesperadas.

En la magia élfica, la sangre no se considera "material". Es un método muy usado en rituales para poder canalizar una mayor cantidad de magia, la sangre se considera parte del alma del mago. Desgraciadamente, mediante este tipo de rituales, el mago cuya sangre se emplea suele quedar parcialmente vinculado al ritual mientras éste se ejecuta. El que ofrece su sangre no suele ser el mismo que luego lleva a cabo el conjuro. Hay rituales que pueden requerir la presencia simultántanea y conjunta de varios magos, como Dormir a los Espectros.

Canalizar la magia a través del alma, agota a los practicantes, los deja exhaustos. Cuanta mayor cantidad de magia pueden canalizar a la vez y durante más tiempo, mayor es el poder del mago. Los rituales más complejos requieren una concentración, voluntad y canalización muy elevada y fácilmente pueden dejar agotados a los magos (ver capítulo 4, Sadreg preparando la Sala de Invocaciones). Un helfshard puede tardar días en recobrarse de este drenaje.

La magia tiene, además, un efecto secundario en sus practicantes: alarga su vida. Si un elfo suele alcanzar los 600-700 años de edad, un helfshard puede llegar a los 1500-2000. Conservándose, además, prácticamente igual de joven en apariencia durante todos esos años. Al llegar a la edad adulta, su envejecimiento se ralentiza y su cuerpo deja de achacar el paso de los años... es el alma de un helfshard la que envejece, se debilita y se marchita.

Se cree que la magia élfica proviene de su Diosa Noidha y ellos se consideran un subtipo de sacerdotes, de ahí que la invoquen en sus conjuros: Noidha, lido näs hu dheo har hal-mai hu ligh al inicio del conjuro. Y Igh, Noidha! muno mai-si cala al final del mismo.

Magia humana.

Al contratio que la magia élfica, la humana es una magia basada en la materia. Está ligada al cuerpo del hechicero humano. Los magos humanos canalizan el poder de la magia a través de su cuerpo y requiere materiales físicos para funcionar (ver combate entre Lhure y Flyll del capítulo 6 para poder apreciar las diferencias entre ambos tipos de magia). La magia humana requiere resistencia física, que no fuerza, una gran fuerza de voluntad y rapidez mental. Sus conjuros son más físicos, más violentos, que los de la magia élfica, más elementales. Un buen mago humano es rápido tomando decisiones, para poder compensar la ausencia de materiales físicos en los conjuros élficos.

No suele haber rituales en la magia humana, pero sí círculos de magos aunando su poder (los conjuros más poderosos, como la mencionada Prohibición --si aun no se ha mencionado, se hará en futuras entregas de la novela--, requieren del poder unificado de varios magos). Pero hoy día, esta capacidad ha desaparecido debido a que sólo quedan 5 magos humanos vivos en Bakán al inicio de la novela y muy, muy pocos más fuera de las fronteras de Bakán.

Canalizar la magia a través del cuerpo deja también agotados a los magos humanos, igual que canalizarla a través del alma lo hace con los elfos. Al igual que ocurre con estos, cuanta mayor sea la capacidad de canalizar magia de un mago, mayor será su poder. Un mago humano puede tardar varios días en recobrarse de un drenaje mágico, al ser un agotamiento más físico que espiritual, la buena comida y el descanso suelen bastar.

La magia tiene, además, un efecto secundario en sus practicantes: alarga la vida, igual que ocurre con los helfshard. Si un humano extraordinariamente longevo puede alcanzar los 100 años, un mago humano puede llegar fácilmente a los 500. El más longevo registrado en la historia alcanzó los 800 y fue Staurell, maestro de Sryll, maestro de Zaryll. A diferencia de lo que ocurre con los magos elfos, el mago humano envejece con normalidad, pero su vejez se alarga hasta su muerte, manteniéndose en un estado de fortaleza espiritual considerable. Su cuerpo envejece debido a la canalización de la magia, pero enferma menos y se mantiene en mejor estado de salud que un anciano corriente.

Los humanos creen que todo su poder proviene de todos los dioses, de ahí que los invoquen al inicio de sus conjuros: Hom barië daryon neri-yasha y al final de los mismos: Hom dherynaika shar-nei-thor neri-yasha

Zaryll.

A estas alturas de la novela, o al menos si habéis pasado del capítulo 3 y 4, ya sabréis que Zaryll es actualmente un caso muy especial. Zaryll puede usar tanto la magia élfica espiritual como la material humana. Los elfos crearon hará muchos siglos la espada Easheyrt, la Negra. Dicha espada permite canalizar magia espiritual élfica... con lo que no sirve de nada para los helfshard. Al crearla, buscaban incrementar la capacidad de canalizar magia de su raza pero fracasaron. Inesperadamente, otorgaba a los magos humanos el don de canalizar la magia espiritual élfica... pero no la capacidad de canalizar magia élfica a aquellos elfos que no hubieran nacido con el Don de la magia.

Objeto inútil en manos de los elfos, se ha convertido en un objeto de extraordinario poder en manos de Zaryll. Los efectos secundarios que esto le pueda causar al, ya de por sí, muy poderoso Zaryll están por verse. Pero el uso de ningún poder es gratuíto.

Sacerdotes y Dioses.

Los sacerdotes normales de los Dioses no suelen recibir ningún tipo de poder especial por su adoración, sólo algunos elegidos por los Dioses de cada culto manifiestan la mano de su Dios sobre ellos. Esto es cierto en rasgos generales salvo en tres casos muy concretos: Elysis, Noidha y Hyrthe. A diferencia de los magos, que nacen con el Don de la magia, los sacerdotes la adquieren en su formación.

Elysis es el Dios de la Curación (cuya leyenda es muy bonita y algún día, si la pedís, os la contaré). Todos sus sacerdotes reciben el don de curar, magia curativa. No sólo se valen de la magia, también reciben formación en medicina y cirugía. Este culto no es oriundo de Bakán, proviene del Sorn. Los elfos negros carecen de sacerdotes de Elysis entre sus filas, ninguno de ellos ha sido admitido en un Santuario de Hyrthe ni ha recibido la formación adecuada. Así pues, ya veréis a lo largo de la novela, cómo los elfos carecen de la magia curativa que suele ser habitual entre los humanos.

Noidha es la Diosa de la Noche. Es adorada exclusivamente por los elfos negros y confiere a sus sacerdotisas (la inmensa mayoría son mujeres) determinados poderes que ya veréis en un futuro. Como adelanto, deciros que NO es nada agradable.

Hyrthe es el Dios del Tiempo. Su culto es muy restringido en todo Astargia. La llamada para servir a Hyrthe suele llegar pronto en la vida y los acólitos ingresan muy jóvenes a su servicio. Hyrthe proporciona a muchos de sus sacerdotes el Don de la Visión y la Profecía... pero, a cambio, estos han de renunciar a la vista. Todos los profetas de Hyrthe son ciegos. Pierden la visión a cambio de la Visión. También pierden la capacidad de tener hijos. Es un sacrificio voluntario. Aquellos que deciden seguir esta vía, reciben la ayuda y servicio constante de aquellos acólitos que no lo hacen. Es una dedicación de por vida y en exclusividad. Si sirves a Hyrthe no puedes tener ningún otro vínculo mundano. Un vidente de Hyrthe puede abandonar la órden si así lo desea, pero perderá la capacidad de interpretar las Visiones del futuro, que no llegan nunca a desaparecer por completo, y nunca más recuperará la vista (ver el capítulo 7, la reina Areshienne es una ex-sacerdotisa de Hyrthe, que por amor a Trión dejó la orden. Por eso es ciega y no puede tener hijos y por eso sigue teniendo visiones del futuro... pero incapacidad para interpretarlas).

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Y hasta aquí hemos llegado por hoy. Podéis opinar aquí sobre este tema, además de pedir de qué queréis que trate El Archivo del próximo sabado. Espero que os haya gustado y que perdonéis las cosas que no he explicado. Hay bastante más, pero prefiero mantenerlo en secreto por ahora.

Como nota especial deciros que sí, que Nargor, Frodrith y Diedrith manifiestan los tres el tipo de dones antiguos y viejos del otro poder que había en Astargia antes de la llegada de la magia. Hay otro personaje más en la novela que también es descendiente de aquella gente... pero aun no ha aparecido. Una persona - un Don.

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